Equipo básico para una clase.
- Traje de baño cómodo y adecuado para moverte sin ajustes constantes.
- Gorro de natación si la sede o el programa lo requiere.
- Goggles que sellen bien sin apretar de forma excesiva.
- Toalla, sandalias y una muda seca para después de la sesión.
- Agua para hidratarte antes y después del entrenamiento.
No estrenes todo cinco minutos antes.
Prueba el ajuste de los goggles y el gorro antes de la clase. Un equipo mal colocado puede hacer que pases más tiempo corrigiéndolo que prestando atención al ejercicio.
Si usas lentes de contacto, auxiliares auditivos u otro dispositivo, revisa previamente qué manejo es adecuado para el agua según las indicaciones del fabricante o de tu profesional de salud.
Qué conviene contarle al instructor.
Si eres principiante, decir con claridad qué puedes y qué no puedes hacer ayuda más que intentar “demostrar” un nivel. Comenta si no sabes flotar, si te cuesta meter el rostro, si tuviste una mala experiencia previa o si no te sientes cómodo en zonas profundas.
También informa cualquier condición o restricción relevante para la actividad física siguiendo las recomendaciones de tu profesional de salud.
Llega con tiempo suficiente.
Llegar unos minutos antes permite ubicar vestidores, cambiarte y entrar a la clase sin empezar acelerado. La primera sesión ya trae información nueva; quitar estrés logístico ayuda.
Antes de salir de casa, confirma sede, horario y cualquier indicación específica del programa.
¿Ya estás listo para elegir programa y sede?
Puedes revisar el curso intensivo si estás empezando o las clases regulares si ya tienes una base.